La Ruta de los Castillos y Fortalezas de Navarra

Había una vez un viejo Reyno llamado Navarra donde agricultores y ganaderos habitaban en pequeñas aldeas. Sin embargo, su situación fronteriza, hizo que los sucesivos reyes medievales se consagraran a la construcción de plazas-fortaleza, recintos amurallados, atalayas y castillos. De norte a sur y de este a oeste, Navarra desplegó su defensa a base de fosos, matacanes, saeteras, garitas y puentes levadizos.

A pesar de contar con más de un centenar de bastiones defensivos, Navarra fue perdiendo su paleta de castillos y fortalezas poco a poco. Sin embargo, algunas de estas fortificaciones resistieron al paso del tiempo y a los avatares de la historia, llegando hasta nuestros días como testigos perpetuos de nuestro pasado.

La Ruta de los Castillos y Fortalezas de Navarra propone 4 recorridos por 19 puntos estratégicos. De norte a sur, el visitante descubrirá distintas tipologías, épocas y estilos. Un nuevo recorrido turístico y cultural para descubrir nuestra historia.

Ruta I: en los Pirineos

.- Castillo de Amaiur/Maya: fue el último foco de resistencia frente a Castilla tras la conquista de Navarra. Según cuentan 150 navarros resistieron 10 días de asedio de unos 30.000 hombres, entre castellanos y beamonteses. Se han realizado excavaciones que han sacado a la luz la planta de la fortaleza medieval y del fuerte renacentista del siglo XVII.

.- Casa Torre Jauregia de Donamaria: casa-palacio gótica del siglo XV y estructura rectangular. Conserva la esencia y el carácter de las antiguas torres de linaje de la Navarra Atlántica.

.- Palacio Jauregia de Irurita: uno de los numerosos palacios de cabo de armería construidos entre los siglo XIV y XV. Conserva un rico patrimonio interior que permite comprender la forma de vida de los baztaneses a lo largo de la historia.

Ruta II: en la Cuenca de Pamplona

.- Castillo de Tiebas: se conservan restos de la construcción que el monarca Teobaldo I de Champaña mandó erigir en el siglo XIII, en estilo gótico francés y que fue residencia real, archivo de cancillería y prisión.

.- Recinto amurallado abaluartado y Ciudadela de Pamplona: el conjunto fortificado de Pamplona (s.XVI-XVIII), Monumento Nacional, es uno de los recintos abaluartados mejor conservados de Europa. Se conservan 5 km. de muralla y la Ciudadela (s.XVI), el mejor ejemplo de arquitectura militar del renacimiento español. En el Fortín de San Bartolomé, el Centro de Interpretación de las Fortificaciones permite revivir la historia de las murallas de la capital y su evolución.

Ruta III: en la Zona Media, hasta 9 paradas

.- Torre palaciana de Olcoz: magnífica torre medieval de linaje de los siglos XIV y XV, declarada Bien de Interés Cultural. De planta cuadrada, conserva saeteras y modillones del antiguo matacán.

.- Castillo-Palacio de los Reyes de Navarra de Olite: uno de los alcázares góticos más interesantes de Europa y Monumento Nacional. Aunque de origen muy anterior, el conjunto que vemos hoy fue mandado construir por el rey Carlos III el Noble en el primer tercio del siglo XV. El palacio contó con habitaciones doradas, varias galerías, exóticos jardines, caprichosas torres, pajarera, leonera y un complejo sistema de riego. La costosa restauración se inició en 1937. Sus grandes muros de sillar dibujan un perfil irregular con torretas circulares que recuerdan a los palacios de hadas.

.- Cerco amurallado de Artajona: la fortificación medieval más popular de la Zona Media de Navarra. Una fortaleza acorazada del siglo XI perfectamente adaptada al cerro sobre el que se asienta. Conserva nueve torres y dos portales.

.- Iglesia-Fortaleza de Ujué: existía ya en el siglo X y hoy es Monumento Nacional. El rasgo principal del templo es su aspecto de fortaleza medieval, por sus torres almenadas -de los Cuatro Vientos y de los Picos o de las Campanas, todavía románica-, pasos de ronda y robustos contrafuertes. Una de las joyas de este santuario mariano es la portada sur del siglo XIV, una obra maestra del gótico. El aspecto actual del templo responde a diversas restauraciones, la última en 2011.

.- Palacio fortificado del Príncipe de Viana de Sangüesa: restaurado en el siglo XX, este palacio fortificado presenta un cuerpo central de dos pisos con la base del muro en talud, flanqueado por dos torres almenadas prismáticas con saeteras. La fachada exterior, que mira al norte, conserva el antiguo foso. El interior alberga la biblioteca municipal y conserva una escalera de caracol que asciende por la torre oriental hasta la sala de la chimenea.

.- Castillo de Javier: casa natal de Francisco Javier, patrón de Navarra. Castillo del siglo X construido sobre roca viva. Parcialmente demolido por orden del cardenal Cisneros en 1516, hoy se encuentra totalmente rehabilitado y es posible visitarlo. Un puente levadizo da entrada a un mundo de torres, mazmorras, matacanes y troneras. Resulta especialmente interesante la torre del Cristo, por las pinturas de la danza de la muerte y el Cristo gótico.

.- Conjunto monumental de Estella-Lizarra (Castillo Zalatambor, Santa María Jus del Castillo y San Pedro de la Rúa): la plaza medieval mejor fortificada de todo el reino. Contó con un inexpugnable castillo con tres fortines anexos, dos iglesias fortaleza y un recinto amurallado con torres almenadas. Desde el año 2000 varias excavaciones han permitido recuperar buena parte de la planta de la fortaleza.

.- Castillo de Monjardín, un castillo roquero en Villamayor de Monjardín. se dice que lo construyeron los romanos, lo hicieron fuerte los moros y lo conquistaron los cristianos. Sea como fuere, lo cierto es que, en el siglo IX, fue una de las fortalezas más notables del territorio dominado por los Banu Qasi. Tras su conquista por el rey Sancho Garcés en torno al año 908, continuó siendo uno de los principales castillos medievales de la Corona de Navarra, con el nombre de San Esteban de Deyo. Sus ruinas dominan el alto del cerro desde donde se obtienen unas impresionantes vistas panorámicas.

.- Conjunto monumental de Viana: elevada sobre un cerro, su situación fronteriza la rodeó de un recinto amurallado con torres. Conserva parte de sus muros, torres y portales de acceso. Un constante recordatorio de su ajetreado pasado histórico como plaza defensiva frente a Castilla.

Ruta IV: en la Ribera, en un radio relativamente cercano

.-Recinto amurallado del despoblado de Rada: uno de tantos núcleos urbanos que desaparecieron en época bajomedieval. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz la cuadrícula medieval de sus calles y más de 50 casas, la necrópolis o cementerio y el aljibe. Destaca, sobre todo, junto con el torreón que domina el conjunto y un tramo de la muralla con dos torres, la pequeña iglesia románica, del siglo XII, en cuyo interior se exhiben paneles y materiales arqueológicos de los siglos XIV y XV.

.- Castillo de Santacara: permanece en pie, restaurado y consolidado, uno de los frentes de la torre mayor del desaparecido castillo del siglo XIII. Con su imponente altura, de casi 30 metros, permite imaginar cómo era en época medieval y constituye un importante resto de la arquitectura militar navarra. Conserva a cierta altura una puerta de arco ojival, una buharda (elemento defensivo tipo balcón) y varias almenas. Gran panorámica.

.- Castillo de Marcilla: se salvó de la demolición gracias a la intervención de la marquesa Ana de Velasco. Palacio gótico con muros de ladrillo, matacanes, torres, foso y puente de acceso. En él, según la tradición, se guardó la espada Tizona del Cid Campeador.

.- Torre Monreal de Tudela: torre defensiva aislada, que en el siglo XIII servía como atalaya de vigilancia de la ciudad. Sucesivas reconstrucciones han ido transformando su aspecto exterior. En la actualidad es una fortificación de planta hexagonal, al estilo de los fuertes fusileros del siglo XIX, con remate almenado y un garitón circular. En el interior se conserva el único vestigio de su origen medieval, el aljibe o depósito subterráneo de agua. En su interior se puede visitar una gran cámara oscura, única en Navarra, que proyecta imágenes de la ciudad en tiempo real.

.- Castillo de Cortes: castillo del siglo XII declarado Bien de Interés Cultural. Es un inmueble complejo, con una superficie construida de 4.538 metros cuadrados, que conserva la antigua distribución: un amplio perímetro amurallado en torno al patio de armas; la vivienda señorial en el flanco occidental y una torre prismática coronada por almenas con una ladronera sobre matacanes en el lado sureste.

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