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Así publicaba Diario de Noticias la noticia de la restauración y próxima apertura del Castillo de Cortes la pasada primavera.

El Castillo de Cortes se abrirá al público este verano con visitas de dos horas

El inmueble, declarado bien de interés cultural en 1993, data del año 1128

Actualmente se ejecutan las obras de acondicionamiento proyectadas por Iñigo Esparza y Mª Asun Osés.

Trabajadores de Vaquebel, en la terraza de la segunda planta, con el torreón al fondo.

Trabajadores de Vaquebel, en la terraza de la segunda planta, con el torreón al fondo. (Fermín Pérez-Nievas)

Si como parece indicar la buena marcha de las obras, se cumplen los plazos del proyecto de acondicionamiento del Castillo de Cortes, el inmueble en el que Carlos III se instalaba frecuentemente con motivo de sus cacerías, se abrirá el próximo verano parcialmente al público con visitas guiadas de alrededor de dos horas.

Es la finalidad de la completa memoria elaborada por el arquitecto Iñigo Esparza que consiguió la financiación de la Unión Europea para devolver la vida a un edificio que fue adquirido por el Ayuntamiento ribero en 1997, a los herederos de su último morador, el Conde de la Unión.

Desde entonces, el Castillo de Cortes había permanecido sin uso y el abandono lo había transformado en un coladero de euros destinados al arreglo de sus continuos y profundos achaques estructurales.

Hasta que surgió la Asociación de Amigos del Castillo que, de forma voluntaria, fue adecuando salas con la intención de mostrar el abundante pasado de una construcción medieval por cuyas estancias pasearon los miembros del Ducado de Villahermosa, los condes de Cortes o, en sus últimos estertores nobiliarios, personajes como el torero Luis Miguel Dominguín y, según los mentideros locales, la actriz Ava Gadner.

El proyecto

Con toda la documentación histórica, doméstica y artística, entre otras, sobre la mesa, los arquitectos Iñigo Esparza y Mª Asun Osés elaboraron un proyecto de adecuación enfocado a la reapertura del Castillo, garantizando en primer término la estabilidad estructural y constructiva de las estancias que podrán visitarse dentro de unos meses, además de la equipación y equipamiento de las mismas.

La obra civil, dirigida por el propio Esparza, promovida por el Ayuntamiento y ejecutada por Construcciones Vaquebel de Cortes, durará medio año y culminará con la restauración del mobiliario y tapicerías, la colección de pintura que actualmente se encuentra en Madrid y la decoración interior.

“El propósito de la intervención es configurar un recorrido uniforme que muestre al público, a través de una parte del edificio, las zonas más importantes y señoriales de éste. Además, con la obra estamos haciendo una revisión estructural que incluye el arreglo de la entrada principal, el patio, la adecuación de las salas a normativas de incendios, señalización y demás; saneamiento, acometidas de agua y caras interiores del torreón”, explicó Iñigo Esparza.

De esta forma, se apuntala la infraestructura y se deja abierto su futuro para posibles usos dotacionales, como museo, salas de exposiciones o eventos, cafetería, restaurante…

En la actualidad, los refuerzos estructurales ya están ejecutados, al igual que las caras internas del torreón, que son las que los visitantes verán desde el patio de armas central del Castillo, tras acceder a la visita por la entrada principal. Es ahí donde comienza un recorrido con 26 puntos de explicación que correrán a cargo de voluntarios de la Asociación de Amigos del Castillo.

En este viaje, el público se adentrará en las entrañas históricas que protege un zócalo amurallado, con los jardines que podrán verse al final de la visita.

Comenzarán conociendo la planta baja del Castillo, donde se encuentra el patio de armas y las estancias interiores que se organizan alrededor del mismo: establos, almacenes, bodegas, cocinas, despensas… En ese punto, se mostrará el cuarto de carruajes o garaje usado por los señores del Castillo, donde se conserva todavía una antigua calesa de principios del siglo XX.

También se ha actuado en el calabozo, una oscura rampa que servía de acceso al edificio cuando éste se componía de un solo volumen (torreón). Además, cerrando al sur el patio, se ubica la vivienda del guardián o gobernador del Castillo, donde se alojaba la familia que permanentemente se encargaba del mantenimiento.

La siguiente parte de la visita transcurrirá por la segunda planta, en la que se localizan las estancias nobles, situadas alrededor de una galería perimetral que recorre el patio. En dicha galería, se ha actuado abriendo huecos que se fueron cerrando en distintas intervenciones para devolver la luz al espacio.

En la planta se encuentran desde las estancias más públicas (comedor principal, salón isabelino o salón de baile) hasta las más privadas, como los dormitorios del conde y los de sus ilustres invitados. En un segundo nivel, en la misma planta y en la cota de la terraza, están las nuevas estancias, aquellas que se realizaron en la ampliación y reforma del Castillo, en el siglo XIX.

Las salas, de gustos palaciegos, son amplias, con gran altura y ventanales, y salida directa a la terraza en la que finaliza la visita. En ellas se verán las piezas más importantes del mobiliario y de la colección de pintura de los Condes de la Unión y los Duques de Miranda, de los siglos XVII y XIX.

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