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Descripción, historia, detalles, fotos… del castillo de Javier que encontramos en el blog Historia y Genealogía

El señorío de Javier pertenecía a la familia materna del Santo.

En él nació, hacia 1464, su madre, María de Azpilicueta, heredera de su linaje.

Al casarse con Juan de Jaso, éste pasó a titularse señor de Javier, Azpilicueta e Idocin.

Las posesiones que componían el señorío de Javier eran:

– El castillo.

– El pueblo de Javier.

– Un territorio de más de 10 Km2.

Pila bautismal de San Francisco Javier.

En la iglesia parroquial de la Anunciación, alejada del castillo, construida a principios del siglo XVII sobre otra medieval, se conserva una talla románica de la Virgen con el Niño y la pila en la que fue bautizado San Francisco Javier.

El pueblo de Javier se encuentra al este del castillo en el que nació, en el siglo XVI, San Francisco de Javier.

Su pequeño núcleo urbano fue construido en 1960, con el fin de albergar a los vecinos que vivían en las antiguas casas construidas junto a la fortaleza, y que fueron derruidas.

Ante el Ayuntamiento se sitúa una moderna escultura de bronce en honor al santo, obra del artista Francisco Aizcorbe.

Además del castillo, el pueblo cuenta con otros puntos de interés, como la parroquia de la Anunciación, del siglo XVIII, donde se halla la pila bautismal en la que fue bautizado Francisco de Javier. El altar del templo está presidido por una imagen románica de la Virgen María.

En la Navarra Media, a 8 km. de Sangüesa, se alza esta fortaleza medieval erigida sobre roca viva, que congrega cada año a principios de marzo a miles de navarros en la popular peregrinación conocida como Javierada.

Los dos primeros fines de semana de marzo tiene lugar una popular peregrinación al Castillo de Javier conocida como “Javierada” en la que miles de personas de toda Navarra recorren a pie decenas de kilómetros para venerar al Santo.

El origen de esta tradición se remonta a 1886, cuando se invocó a San Francisco Javier para que hiciera remitir la epidemia de cólera que asolaba Navarra, y en agradecimiento al cumplimiento de este deseo, se llevó a cabo la promesa de acudir peregrinando a Javier.

Rompiendo con la estructura del Castillo, el muro de la Basílica construida en el siglo XIX allí donde los padres de Francisco de Javier había construido el Palacio Nuevo, lugar en el que nació el Santo.

La Basílica de San Francisco Javier, fue inaugurada en 1901, y edificada según proyecto del arquitecto Ángel Goicoechea, autor también de una de las restauraciones del castillo, al que está adosada, ocupando el mismo espacio del Palacio Nuevo, que fue derribado con este fin.

De estilo ecléctico, fue construida con piedra igual a la del castillo para no romper la armonía del conjunto.

La cripta contiene los sepulcros de los duque de Villahermosa, descendientes de la familia de Javier y promotores de la construcción del templo.

Los orígenes del castillo se remontan a finales del siglo X, en el que se levantó una torre de señales, la torre del Homenaje. Su estratégica ubicación de frontera entre los reinos de Navarra y Aragón, acrecentó su sentido de fortaleza y en torno a la torre se fueron edificando los distintos cuerpos del castillo.

En 1516, por orden del cardenal Cisneros, fue parcialmente destruido, y a finales del siglo XIX y aneja a la fortaleza, se levantó la basílica de Javier. En 1952, las obras de reconstrucción devolvieron al castillo su fisonomía original y hoy es uno de los pocos castillos que conservan sus defensas y estructuras como troneras y saeteras.

En 1892 se inició la restauración del castillo, ordenada por la XV duquesa de Villahermosa.

El arquitecto Ángel Goicoechea se encargó de devolverle su aspecto original y su antiguo esplendor.

En 1952 se hizo una segunda restauración dirigida por el Padre Recondo, que descubrió los fosos y las murallas exteriores.

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