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Texto-guía explicativo para ver la iglesia-fortaleza de
Santa María la Real de Ujué.

Material para leer en fotocopia o seguir con teléfonos o tabletas a través de Internet en cualquier visita a este conjunto monumental.

Foto: Turismo de Navarra.

En Ujué todavía no hay un servicio permanente que se ocupe de recibir al visitante y darle dar una simple explicación del cuándo, el cómo y el porqué de este conjunto monumental. Por ello, parece oportuno publicar el texto para leerlo delante de los lugares que proponemos visitar. (Descargar en pdf)

Prolegómenos

La actividad humana en la cima de Ujué viene de antiguo. En las recientes excavaciones hechas bajo los ábsides románicos se ha encontrado cerámica de la segunda edad del hierro, lo que remonta la presencia humana en este lugar a más de 2200 años.

También se encontraron varias tumbas que los arqueólogos fecharon en el siglo III de nuestra era, los cimientos de un presunto oratorio de época romana y los cimientos de una iglesia prerrománica en los que se aprecia que existió una especie de cripta.

Desde los años veinte del siglo pasado se conoce un ara dedicada a Júpiter y otra a Lacubegi,  por lo que se presume que Ujué fue un lugar de culto desde época precristiana.

Leyenda e historia databan el comienzo de Ujué en el siglo IX, y de alguna manera podemos decir que es así, ya que desde el siglo IX tenemos constancia escrita de la existencia de un castillo y del nombre de Santa María.

Ujué, ¿iglesia o castillo?

La estructura de la iglesia de Ujué, sus altas torres almenadas, sus paseos y sus grandes contrafuertes al exterior han dado al templo aspecto de fortaleza militar.
Esa es la razón de que muchos visitantes lleguen a Ujué preguntando por su castillo. De la fortaleza que en el siglo IX mandó construir Iñigo Arista frente a la expansión árabe ya no queda nada, pero los visitantes, engañados por su aspecto, confunden la actual iglesia y sus dos torres almenadas con el antiguo castillo.

Precisamente por ese aspecto exterior, la mejor definición del conjunto monumental del santuario de Ujué la encontramos en el término “iglesia-fortaleza”.

Las construcciones de la iglesia fortaleza de Ujué a través de los tiempos.

El origen del culto hacia la Virgen María lo podemos fijar en el siglo IX, cuando se construye una pequeña iglesia prerrománica, junto a la fortaleza que segun tradición popular erigió el primer rey de Navarra, Íñigo Arista.

Aquel pequeño templo inicial debió ser de tres ábsides rectos y fue demolido para construir en el siglo XI un nuevo edificio, esta vez románico, bajo los auspicios del rey Sancho Ramirez.

De estilo románico, sólo se conservan los tres ábsides, el primer cuerpo de la torre grande (siglo XII), una portalada románica reutilizada para hacer de ventana en el segundo cuerpo del torreón y los vanos de las campanas grandes con sus columnas, capiteles y arquivoltas, también del siglo XII.

El resto de la iglesia que actualmente podemos visitar es del siglo XIV, centuria en la que se realizaron las obras de ampliación gótica del templo y en la que se rodeó la iglesia con una serie de paseos, muros y estructuras, hasta acabar dándole al conjunto el empaque de fortaleza que actualmente presenta. La nave gótica estaba en construcción en la primera mitad del siglo XIV.

El edificio de la Universidad o Estudios Generales, la torre pequeña, la remodelación de la torre grande, un hospital para los peregrinos y la actual casa parroquial, antigua residencia de los Reyes en Ujué, son algunas de las estructuras de época gótica que se construyeron en tiempos de Carlos II.

Comienzo de la visita a la iglesia fortaleza de Santa María de Ujué

Iniciaremos nuestra visita frente a la portada principal de la iglesia.

Portada Sur

Orientada al sur, esta portada del siglo XIV presenta un esquema apuntado y abocinado de diez arquivoltas que se elevan formando un arco. Una decoración de flores rizadas adorna la arquivolta más exterior, descargando estas arquivoltas en ménsulas con relieves decorados.

Lado izquierdo de la portalada

A la izquierda de la portalada aparece un guerrero que se protege con cota de malla y rodela circular clavando su espada en la boca de una anfisbema que tiene cabeza superior de dragón, cabeza de serpiente en la cola y el cuerpo con alas.
En el otro extremo de la portalada vemos a un hombre, vestido con lo que parece ser un hábito y capirote, matando a un grifo, animal mitológico mezcla de león y águila. Ambas imágenes se cree que hacen una clara alusión a la lucha de la virtud contra el vicio.

Los capiteles acogen personajes y escenas primorosamente talladas. Comenzando por la izquierda vemos a dos mujeres cortando racimos de uva que echan a dos cestos de mimbre, mientras un pájaro picotea las uvas en la parte superior; otra mujer vacía un cesto y junto a ella aparece un hombre cargando la uva en un burro; continúa con la Anunciación, cuya representación incluye el jarrón de lirios, en referencia a la pureza de la virgen. Una encina, alusiva a las montañas de Judea, separa esta escena de la Visitación.

Tras ésta, continúa el ciclo con el Nacimiento, compuesto de tres cuadros. Bajo dosel gótico de arquillos trilobulados aparece la Virgen acostada en un alto lecho. Detrás se encuentra la comadrona portando el niño y San José. Hay quien identifica esta escena como el nacimiento de Juan el Bautista.

A continuación está el niño Jesús en una cuna, acompañándolo el buey y la mula y, por último, el anuncio a los pastores, escena está muy deteriorada, y de la que sólo conservamos la figura de un pastorcillo.

Lado derecho de la portalada

En el lado de la derecha, el grupo es de calidad inferior. Se suceden un grupo de tres figuras, dos de ellas sedentes, con la central escribiendo y la que queda a su derecha leyendo una filacteria o un libro enrollado. Quizás representen las artes de saber buena gramática, de dominar la buena escritura y la facultad de leer claro y en voz alta con la debida entonación.

Siguen dos hombres sentados en cuclillas. Esta escena se parece a otra del claustro de la catedral de Pamplona que representa la Dialéctica.

A continuación tres hombres dominando cada uno una bestia mitológica, San Pedro, dos músicos con cornamusa y flauta, Eva, Adán, San Pablo, y un santo portando en sus manos una cabeza, que puede ser San Juan Bautista, o San Nicasio vienen a continuación.

Tímpano y dintel.

Sobre la puerta encontramos el Tímpano, que se divide en dos escenas diferentes. En la de abajo, en el dintel, encontramos una Santa Cena en la que Judas Iscariote aparece fuera sujetando con su mano un pez.

En en tímpano está representada la Epifanía o visita de los Reyes Magos al niño Jesús. Cuentan que el personaje que está arrodillado junto a la Virgen no es otro que el mismo rey Carlos II “El Malo”, aunque seguramente esta versión no es cierta. También se ha pensado que este personaje pudo representar a Robert Le Coq, francés, obispo de Calahorra y personaje muy influyente en la corte de Carlos II. Apoya esta tesis el gallo que se encuentra a su lado, puesto que Le Coq en francés es gallo.

En el claustro de la catedral de Pamplona (1317-1340) hay otra representación de la Adoración de los Magos con figuras muy parecidas a las de Ujué conociéndose el nombre de su autor: Jacques Perut.

Interior del Templo

La iglesia de Santa María de Ujué, mandada construir por reyes, es el resultado de varias etapas diferentes de construcción.

Parte románica

La cabecera del templo con sus tres ábsides es la única parte de la iglesia románica que ha llegado a nuestros días. Se terminó de construir aproximadamente en el año 1089, durante el reinado de Sancho Ramírez. Tres arcos de medio punto peraltados y apoyados en robustos pilares en forma de cruz dan paso a esta cabecera.

Arco románico central entre las zonas románica y gótica

El arco central destaca por ser el de mayor tamaño y está enriquecido por labores decorativas en sus capiteles.

El capitel de la izquierda del arco lleva tallos que centran un hombre con rostro de grandes ojos montando en águila y una cabeza elevada sobre otros tallos, motivos que se acoplan a las esquinas del capitel. En un lateral luce también una representación muy esquemática de un árbol.

El capitel de la derecha del arco, con estructura tripartita en altura, ofrece de nuevo tallos, en este caso en sus tres frentes, mediando en las esquinas figuras, masculina y femenina, con grandes cabezas.

Arcos románicos laterales entre las zonas románica y gótica

En los arcos laterales, las columnas se culminan en capiteles decorados; el de la izquierda con dos cabezas rudas a modo de atlantes que sostienen el cimacio con sus manos y el de la derecha con motivos vegetales a modo de bulbos.

Ábsides románicos.

La triple cabecera románica es muy profunda y está cubierta en todos sus tramos por bóvedas de medio cañón. Siguen los tres ábsides semicirculares con sus bóvedas de horno.

Si hablamos de la labor escultórica de esta parte diremos que la decoración es muy esquematizada, principalmente a base de impostas con decoración de taqueado y de sogueado, y alguna vegetal.

El ábside central tiene tres vanos o ventanas al exterior, dos de ellas ciegas, mientras las laterales solamente tienen uno.

De los tres ábsides, el central fue casi totalmente renovado en la restauración llevada a cabo en el edificio en 1951.

Hubo otras tres naves románicas construidas en el siglo XII.

Sobre la parte románica de la iglesia cabe decir que inicialmente, y posiblemente por falta de medios económicos, no avanzó mas que hasta los arcos que hoy separan románico y gótico.

Hubo que esperar un siglo para que se emprendiese la continuación del templo, coincidiendo con la construcción de los primeros 15 metros de la actual torre grande que tiene muestras de un románico tardío de finales del siglo XII.

Según todos los indicios parece que en esta época del siglo XII se levantaron tres naves (en parte de la zona que ahora ocupa la nave gótica) cubriéndose un poco mas arriba de los arcos románicos de separación que vemos ahora.

La imagen de Santa María la Real de Ujué

En el ábside central encontramos la imagen de Santa María la Real de Ujué. Tras serios estudios se ha llegado a la conclusión de que esta es una talla del segundo tercio del siglo XII.

Es patente el hieratismo y frontalidad que caracterizan a las imágenes de la época. Tallada en madera de aliso, mide aproximadamente 90 centímetros, y aparece sentada sobre un escabel, con los brazos abiertos, sirviendo de trono para el Niño que, sentado en su centro y en posición frontal, bendice con su mano derecha mientras sostiene el libro del Nuevo Testamento en su mano izquierda.

El esquema de esta hermosa talla deriva de la Virgen del Sagrario de la Catedral de Pamplona, siendo una de las pocas que conserva, al igual que el modelo, el forro de plata. Durante algún tiempo se dudo que este revestimiento fuera original, y se pensó que se había colocado posteriormente para ennoblecer la imagen.

Es interesante la presencia en la talla de una medalla de la Virgen de Rocamador, por su relación con el camino de Santiago, y aparece también representado, un pantocrátor y los escudos en esmalte de Navarra y de Francia.

No olvidemos la devocion popular que se le tiene a esta imagen visitada año tras año por 18 pueblos que vienen en romería hacia ella al menos desde el siglo XIV.

El corazón de Carlos II de Navarra

También tenemos en el ábside central el corazón de Carlos II el Malo. Murió en el año 1386 y quiso que el cuerpo lo enterraran en la Catedral de Pamplona, las vísceras en Roncesvalles y el corazón que descansara en Ujué.
Puede verse cerca de la imagen de la Virgen, a la que tuvo tanta devoción, en un nicho practicado en el ábside central, detrás de una reja, en un pichel de vidrio.

La vasija que contiene el corazón está sobre una caja de madera en la que debiera estar metido y oculto a las miradas como si fuera un ataúd.

Descripción de la caja-ataúd del corazón.

En su frontal y en la cara opuesta sobre fondo negro aparecen ramajes amarillos toscamente trazados, y en el centro un corazón rojo entre dos pequeños escudos con las armas de Navarra. Los costados, rojos también, lucen las barras perladas del escudo de Navarra de color amarillo. La tapa es blanca exteriormente y en ella se ve escrito los que sigue en letras negras, góticas también:

Aquí esta:el coraço:dl Rey:do:
Karlos:qui:morio:en Pamplo:la:
Mera noch:d:ner:Seynnor:ml ccc
LXXX:et:VI:et:rregno:XXXVII:ainos:
Et:vivio LIIII:ainos:iiii:meses et:
XXII:dias:Dios:po:su:mer
Ce:li:faga:perdon:Amen:

Debemos mencionar la gran devoción que los reyes de Navarra mantuvieron hacia Santa María de Ujué y las continuas peregrinaciones que la casa de Evreux hizo hasta este santuario durante los siglos XIV y XV..

Nave gótica de Santa María de UJué

Nos situamos ahora en las escaleras de la cabecera románica mirando hacia el fondo de la iglesia. La ampliación gótica de la iglesia comenzó desde ahí abajo. Desde la zona del coro y sotocoro. A la vez que avanzaban las obras iban desmontando las naves románicas del siglo XII y aprovechando sus materiales.

La construcción de la nave gótica se le ha atribuido tradicionalmente a Carlos II el Malo. Durante muchos años se ha pensado que fue durante su reinado cuando dieron comienzo las obras. Sin embargo, en los últimos años una serie de estudios sobre documentación medieval y estudios sobre la heráldica del interior del templo permiten decir que el inicio de las obras fue casi medio siglo antes de lo que se suponía, por lo que el inicio de las obras de la iglesia gótica puede datarse durante el reinado de Luis el Hutin (1305-1314), abuelo de Carlos II.

La nave gótica tiene forma rectangular, es muy alta, 18 metros, muy ancha, casi 15 metros, y está dividida en tres tramos rectangulares, división dada por los pilares adosados al muro. El eje central de la nave gótica está un poco mas al norte que el de la zona románica.

Imaginería gótica del interior de la iglesia

Según los últimos estudios las esculturas góticas de Santa María de Ujué, tanto las de los pórticos y contrafuertes como las del interior, las realizaron cuatro maestros diferentes y esta imaginería es comparable y atribuible a la de los mismos escultores que trabajaron en la imaginería del claustro de la catedral de Pamplona (primera mitad del siglo XIV).

En los capiteles de las columnas del interior de la nave gótica tenemos talladas unas figuras espléndidas: entre otros aparecen animales enfrentados entre sí, leones, hojas de cinco pétalos, hojarasca rizada, animales mitológicos en lucha, un toro acosado por dos perros que le muerden las orejas, Dalila cortándole el pelo a Sansón….. etc etc.

De cada capitel salen cinco nervios o baquetones de aristas que se cruzan en el techo y forman las bóvedas de crucería. Se cruzan en los puntos llamados claves.

En estas claves se encuentran las siguientes representaciones:

– En el centro del primer perpiaño, inmediato a la cabecera. Escudo del Abad de Montearagón Ramón Sellán, (1359-1391) lleva una especie de silla de montar de la que cuelga un estribo y de la que surge un báculo.

– Escudo del monarca Luis el Hutin ( 1305-1314 )

– La tercera clave es la que centra el segundo perpiaño. Un águila, apenas esbozada su parte inferior. Carece de escudo para vincularse a un personaje.

– La cuarta clave, en el segundo tramo de la bóveda, representa al Pantocrátor.

– La quinta, se trata de un escudo, policromado, muy deteriorado por lo que no ha podido identificarse.

– La sexta y última clave lleva una imagen de la Virgen sedente con el niño

El interior de la iglesia presenta dos niveles de pavimento, de los cuales el más alto corresponde a la cabecera, y el más bajo al Coro y el Sotocoro. En el sotocoro se muestra en zanja el nivel en que quisieron dejar el suelo definitivo en época gótica.

El espacio del Coro, también del siglo XIV, monta sobre tres arcos apuntados con robustos pilares de forma romboidal. Tanto estos pilares como otros de semejante configuración adosados al muro de los pies, soportan la cubierta del sotocoro, provista de tres tramos casi cuadrangulares de bóveda de crucería con nervios moldurados de la misma manera que los de las bóvedas de la nave.

El antepecho del coro es una balaustrada pétrea muy rica trabajada en cuadrifolios donde posan dos figuras policromadas que representan a dos ángeles luciendo ricas vestiduras y hermosos tocados..

Sillería del coro

En el coro hay una sllería del siglo XVIII, realizada en madera de nogal en 1774 por Manuel Martín de Ontañon y Juan Antonio de Bescansa. En sus 23 asientos aparecen otros tantos tableros o medallones donde se desarrollan primorosas escenas de la vida de la Virgen. El facistol o atril central que hay delante de los escaños es del siglo XVII.

El coro, los escaños y el facistol recuerdan que aquí se reunía para sus rezos un número importante de clérigos ya que Ujué fue un priorato de gran relevancia desde el siglo XI hasta el XIX.

Fresco mural gótico de los tres vivos y los tres muertos

En el muro derecho del coro, a raíz de la obras de restauración del interior del templo, se quitó el órgano que estaba en este lugar y han quedado al a vista unas interesantes pinturas murales del siglo XIV,

El espacio de este mural se divide en dos escenas, la de la izquierda representa a la Virgen María con el niño, quien sujeta con sus manos una mariposa o polilla a la que extiende las alas. Iconográficamente esta imagen es muy curiosa, y constituye un unicum en Navarra, simbolizando en muchas ocasiones la resurrección.

La imagen de la derecha, de mayor extensión, recoge un tema conocido como “el encuentro de los tres vivos con los tres muertos”, recientemente identificado, imagen que está relacionada con una escena extendida en Europa sobre la peste negra y la muerte. En España solo se conocen cinco representaciones de este tipo.

A partir del siglo XIII se extiende por Europa el relato que narra el encuentro entre los tres vivos y los tres muertos. Los tres vivos son tres caballeros que salen de caza y se encuentran en su camino con tres cadáveres en diferentes estados de descomposición. Los cadáveres se acercan a ellos y les dicen “Nosotros fuimos como vosotros sois, vosotros seréis como nosotros somos”.

Ambas escenas, de las que podemos hacer una lectura conjunta, representan, mediante el niño y la polilla la resurrección, y por otra la muerte, con el encuentro de los vivos y de los muertos. La virgen con el niño, refuerza el significado de la escena a la que precede, los tres vivos y los tres muertos, ya que simboliza la muerte y la resurrección, con el triunfo del alma sobre la muerte.

Como es frecuente en este tipo de pinturas el nombre del artista y el año en que se realizaba la obra se escribían en una estrecha banda inferior. De esta inscripción puede leerse parcialmente un nombre: ‘ ‘Martinet de Sange..sa“

Una mirada desde el coro hacia el muro de separación entre el románico y el gótico


Aquí nos fijaremos de que los centros o ejes de las dos zonas no coinciden. Y veremos que hay dos nervaduras del gótico que salen de los últimos pilares del mismo y que se interrumpen sin continuar hacia adelante como debieran. No continuaron. Están interrumpidas. Inacabadas. Es la prueba de que quisieron construir una iglesia gótica tan grande que debía ocupar por completo el espacio de los ábsides románicos.

Según parece la peste bubónica de 1348 en la que murió cerca del 60% de la población de Navarra fue la causante de la paralización de las obras.

Mas tarde se decidió no continuar con el proyecto y mantener en pie la cabecera románica. El hueco resultante de la diferencia en alturas entre la nave gótica y la cabecera románica se cerró con piedra de menor calidad y así quedó todo hasta nuestros días.

Ventanales góticos de iluminación

La iluminación de la iglesia proviene además de las ventanas del coro que centra un gran óculo, de tres ventanas abocinadas de arco apuntado situadas en el sotocoro, y de otros tres grandes vanos horadados a gran altura en el muro de la Epístola.

Zona envolvente del Templo

Paseo de Ronda

Salimos de la iglesia y nos encaminamos hacia la derecha iniciando un paseo de ronda que rodea toda la iglesia, construido al mismo tiempo que la nave gótica.

Su primer tramo corresponde a una apertura en el contrafuerte vecino a la portada, que lleva pequeña bóveda de crucería, cuya clave muestra un Cristo sedente bendiciendo y portando libro entre hojarasca. Los nervios descansan en ménsulas que representan a los cuatro evangelistas, cada uno con el símbolo que lo identifica: Aguila de San Juan, el ángel de San Mateo, el toro de San Lucas y el león de San Marcos.

Sigamos adelante. Bajo la torre pequeña entramos en un espacio cubierto con dos bóvedas de crucería donde veremos otra vez los símbolos de los cuatro evangelistas, un mono con vestidura talar y un guerrero destripando un león. Esta ménsula también tiene tallada una cara del hombre verde o de la primavera.

Asomándose a la pequeña ventana que está enfrente, bajo la torre pequeña, se divisa perfectamente encuadrada la ciudad de Olite. No podemos olvidar la estrecha relación que durante el siglo XIV y XV tuvieron las dos villas. Este descansa en grandes ménsulas cuya temática, y otra vez nos descubre a los cuatro evangelistas.

Aparece junto a el mirador el escudo de un personaje que se cree fue Per Arnaut de Uriz, que fue alcaide entre los años 1376 y 1403, pudiendo ser este sillar un indicativo de enterramiento.

El mirador de balconada gótica

Se abre a continuación un mirador que se cubre con techumbre de madera conservada desde el siglo XIV y recientemente restaurada. Unas bellas pilastras sujetan el voladizo que descansa en zapatas también de madera con cabezas sacando la lengua.

La iconografía de los capiteles en esta zona es muy variada, desde escenas circenses, de lucha cuerpo a cuerpo hasta un mono vestido con lo que parece un hábito.

La balaustrada pétrea con cuadrifolios recuerda mucho a las existentes en alguna de las torres del Palacio Real de Olite y es gemela de las del coro y sobreportada de este mismo santuario.

Pasamos por una zona en la que vemos las ruinas de la universidad proyectada por Carlos II.

Después de ver estas ruinas entramos bajo un contrafuerte a una zona donde se encuentra el otro gran pórtico gótico de santuario y a una zona de arbotantes cubiertos con techumbre de madera.

Los contrafuertes de la zona Norte y su imaginería.

Estamos en la zona de los contrafuertes que sustentan la nave gótica por el norte. Los contrafuertes están horadados por bellas ojivas que conforman una especie de paseo procesional.

Los arcos del primer contrafuerte descansan en ménsulas con dos greenman y bustos del rey y la reina, quizás Carlos II y su esposa Doña Juana; la ménsulas del segundo contrafuerte llevan un cuadrúpedo con cabeza de mujer, figura femenina desnuda, busto femenino amamantando cachorros con cascabeles en el cuello y el busto de monje abriéndose la boca con las manos: el tercer contrafuerte, con sólo un arco, sólo tiene dos ménsulas que dejan ver a un fraile y una reina.

Este personaje del hombre de la primavera, que se repite en otros lugares de la iglesia es una máscara y de su boca sale hojarasca. Este motivo, mucho más antiguo que el cristianismo está relacionado con la primavera y la fertilidad, y la religión cristiana lo convirtió en un símbolo de resurrección.

La portada norte.

Entre dos de los contrafuertes encontramos la portada norte de la iglesia. Más sencilla que la sur, está también cubierta por un recinto amplio. Carece de tímpano y de dintel, pero tiene un crismón en la clave del arquivoltaje apuntado.

La calidad de la escultura es inferior a la de la portada sur, aunque presenta escenas muy descriptivas y ejemplarizantes que se acercan más a la temática románica que a la gótica.

Comenzando por la izquierda, la primera de las figuras, muy deteriorada puesto que le falta la parte baja, representa un hombre. Le sucede un mono con pico comiendo uvas, a continuación un hombre sedente en postura procaz, un personaje femenino dando de comer a un jabalí, que se ha identificado como Santa Margarita, Sansón desquijando al león, un mono tocando una cornamusa y vestido con ropas de fraile, lucha entre un hombre y una mujer, con una cuba de madera entre ellos, y por último lucha entre un centauro y una sirena.

A la derecha del pórtico, comenzamos por la escena situada bajo el dintel de la puerta, un hombre lleva atada por el cuello a una mujer arrodillada y la mujer abre la boca. Parece ser que se trata de un exorcismo. La mujer tiene encima de su cabeza un pequeño demonio muy deteriorado, del que sólo se conservan las uñas.

A continuación Dios en majestad lleva atado por el cuello a dos demonios que llevan en dos fardos en sus espaldas el alma de los pecadores. La cabeza de dragón representa el infierno donde los pecadores gritan. No olvidemos que las portadas de las iglesias son en muchas ocasiones el catecismo de la época. Después de esta escena un lebrel con la flor de lis a sus pies, una gran cabeza, y un jabalí que parece ataca a otro animal.

Recordemos que la imaginería gótica de Ujué es comparable con la del claustro de la catedral de Pamplona lo que confirmaría la misma época para las dos.

El patio de armas del castillo

Frente a la portada norte se abre mediante arcos el acceso a la explanada llamada el Castillazo. Esta zona se denomina así porque fue aquí donde en el siglo IX Iñigo Arista mando construir una fortaleza defensiva. Un geógrafo musulmán del siglo X consideró aquella fortaleza como la más importante del reino de Pamplona.

La estructura de la fortificación y sus entornos amurallados llegó a ocupar una superficie de 4.000 metros cuadrados.

La torre del homenaje estaba en el solar cercado que hay en el otro extremo del patio de armas frente a la puerta norte y el aljibe. Este solar se utilizó desde la desaparición de la torre como cementerio y la estructura cuadrada que hay dentro es el depósito del agua corriente para el pueblo.

Según el cronista aragonés Jerónimo Zurita, las torres fueron desmochadas en 1512, año en que las tropas de Castilla y Aragón tomaron de Navarra. A partir de ese momento la zona puramente defensiva del castillo entró en declive y sus piedras fueron empleadas en otras construcciones del vecindario hasta que con el tiempo no quedó ni rastro de la antigua fortificación. Si quedaron en pie las torres que hoy vemos, se debe a que son parte de los contrafuertes que sostienen el santuario por la zona sur.

El antiguo aljibe permanece. Lo que a simple vista parece un pozo es un enorme deposito excavado y adecuado en la roca con una profundidad de 18 metros. Aquí se recogía el agua que abastecía la fortaleza. Las aguas de este aljibe se consideraban milagrosas. El agua se despertaba arrojándole piedrecillas tras lo que se bebía en pareja para conseguir fertilidad y tener hijos.

El Estudio General o Universidad de Ujué

Si nos asomamos a la izquierda de esta explanada que fue patio de armas, podremos ver las ruinas de una gran sala rectangular.

Se trata del lugar en que Carlos II mandó edificar un edificio de la Universidad que quiso impulsar en Ujué. En la documentación hay continuas referencias a esta construcción y a los pagos que se realizaron para ello. Pero en 1368 se nos dice que las obras se paralizaron. El rey, envuelto en continuas campañas militares no pudo hacer frente a los pagos.

Osario, calvario y zona envolvente de la parte exterior de los ábsides románicos.

Continuamos el recorrido por la zona perimetral de la iglesia también llamada paseo de Ronda. Encajado en el muro del este veremos un Calvario de estilo romanista labrado en piedra, que se hizo en 1616 y es obra de Juan de Berroeta. Más o menos a sus pies bajo el suelo existe una cripta-osario a la que se accede levantando una de las losas del suelo.

A la derecha de este lugar entramos en la zona que protege y encierra los exteriores de la cabecera románica.

Este cascarón de edificios, que se extiende desde la zona del pórtico norte hasta la portada sur del santuario corresponde a lo que en tiempos fue hospital de peregrinos, casa del vicario y hasta 1964 casa sacristán. Este muro muestra cuatro ventanas geminadas en su piso mas alto. Debajo vemos dos saeteras y cuatro vanos ojivales. El muro y las estancias que sustentaba comenzaron a edificarse en 1378 durante el reinado de Carlos II.

Como los diferentes aposentos de esas viviendas y dotaciones se apoyaban entre el muro y los ábsides románicos, el año 1964 se desmontaron esas estancias para dejar visibles los tres tambores del exterior de los ábsides.

Exterior de los ábsides románicos

Aquí nos detendremos para admirar los tambores de los tres ábsides románicos del siglo XI. Es patente la influencia jaquesa presente en el ajedrezado que los orlan.
Los cilindros de los ábsides tienen tres cuerpos o lienzos verticales bien diferenciados y enmarcados`por dos pilastras cuadradas que a modo de contrafuerte llegan hasta la parte más alta de cada ábside.

Bajo la cornisa ajedrezada de los tres cilindros se muestran canecillos lisos. El ajedrezado jaqués también es el ornamento que cubre en arco los ventanales y el que corre debajo de ellos en cada tambor.. Los capiteles que enmarcan las ventanas son de gran sencillez y austeridad

Torreones del santuario

El templo tiene dos torres. La más alta presenta tres cuerpos marcados por sencillas líneas de impostas. El primer cuerpo de la torre grande es netamente románico.

El segundo cuerpo de la torre grande presenta como si fuese una ventana una puerta románica del siglo XII que según los arqueólogos y por los indicios que encontraron, debió estar donde ahora tenemos la puerta gótica de la zona norte.
Los vanos de las campanas grandes también fueron reutilizados de la torre del siglo XII cosa deducible al ver sus capiteles, fustas y arquivoltas netamente románicas. Las almenas que coronan la torre grande son claramente de época gótica.

La segunda torre, se construyó con la ampliación gótica del siglo XIV. Más baja y menos robusta que la grande, presenta al igual que la anterior planta cuadrada y el mismo remate almenado.

Zona superior de entre torres y sobre bóvedas del románico y del gótico

Foto de Javier Intxusta: Puerta románica del siglo XII encajada a diez metros de altura en el torreón grande de Ujué.

Merece la pena acceder a estas zonas elevadas porque permite visitar y ver las bóvedas del santuario desde encima de las mismas. También se tiene la oportunidad de ver desde la terracilla de un tejado el exterior de la puerta románica que colocaron en el siglo XIV a modo de ventana en el torreón mayor y ver desde el mismo sitio los capiteles y arquivoltas románicas del exterior del campanario.

Se recomienda subir hasta las almenas del torreón mayor desde donde se divisa una magnifica vista con cientos de km a la redonda.

Casa abacial o Palacio de Carlos II

Enfrente de la portalada Sur del santuario se levanta este gran edificio que adquiere hasta cinco cuerpos de altura desde su nivel mas bajo.

Es impresionante la fachada sur de este palacio. Un conjunto de grandes y potentes ménsulas de piedra sustentan dos grandes balconadas. Bajo ellas dos niveles de saeteras protegen el entorno.

En la fachada del Este del edificio se abre una puerta de porte ojival y varias ventanas del siglo XIV.

Dentro de edificio se pueden contemplar dos enormes salas con dos grandes columnas centrales que sustentan maderajes radiales.

En estas salas se exhiben varias estelas funerarias y una completa exposición sobre el monumento y la villa de Ujué.

Texto original de Textos de Raquel Ruiz y de Mikel Burgui aquí

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