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El Castillo de Olite es objeto de deseo por parte de muchos fotógrafos. La estética del lugar, lo diferente del edificio hace que haya quienes incluso se trasladen a Olite con la sola idea de fotografiar el Castillo-Palacio.

En esta ocasión traemos una entrada en el blog de Jesús Ramos, en la que hace tanto una introducción histórica al Castillo como un amplio reportaje fotográfico del mismo.

Palacio Real de Olite (Navara): 22.JUL.2012

El palacio Real de Olite -para entendernos: el castillo de Olite- fue construido entre los años 1402 y 1424 y comprende un conjunto de estancias, jardines y fosos, rodeados de altas murallas, rematadas por varias torres que le otorgan una espectacular silueta.

El promotor de la obra fue Carlos III “el Noble”, que reinó en Navarra entre 1387 y 1425. Como atestigua su sobrenombre, este rey, de dinastía francesa (Evreux), es más conocido por su amor a la cultura y la vida lujosa de palacio, que por sus campañas militares; muestra importante de ello es este impresionante legado en forma de palacio, que en su momento fue de los más lujosos de Europa.

Ampliamos -siempre tomando como referencia Eulz y Estella- nuestro radio de acción hacia el sureste de Navarra: a Olite, acompañados y sorprendidos por el espléndido caudal de agua de río Arga; Olite nos servirá en el futuro como cabeza de puente hacia el sur del Reino.

Carlos III “el Noble” casó con Leonor de Trastámara en 1375; tuvo con ella ocho hijos, entre ellos Doña Blanca (reina de Navarra entre 1425 y 1441), madre del Príncipe de Viana. La familia disfrutó de la vida relajada de la corte olitense hasta el s. XVI.

En 1512, con la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla, comenzó el deterioro del Palacio, que ya solo se utilizó como residencia esporádica de virreyes, gobernadores e hidalgos.

En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el Palacio fue incendiado por el general navarro Expoz y Mina, para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Toda la decoración interior y parte de la estructura ardieron, quedando el Palacio semiderruido y vacío. En 1923 la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración. Las obras comenzaron en 1937 y duraron aproximadamente 30 años.

 

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