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Carmen Jusué, historiadora

“La vida de palacio en Olite fue espectacular para un reino pequeño como el de Navarra”

Mil veces contemplado y fotografiado, el palacio de Olite gozó de un esplendor comparable a las grandes cortes francesas de la Edad Media. Fue en el reinado de Carlos III el Noble, época en la que se ha centrado el curso que acaba de celebrarse en la localidad, dirigido por Carmen Jusué.

La historiadora Carmen Jusué, en Olite.

La historiadora Carmen Jusué, en Olite. (Iban Aguinaga)

Dar a conocer, “de manera amena y atractiva”, cómo transcurría la vida de palacio durante el reinado de Carlos III ha sido el objetivo del curso que acaba de celebrarse en Olite, y que ha congregado a unos 65 asistentes en cada una de las cinco jornadas, completándose así el aforo de la Sala del Rey del Palacio Real. La historiadora Carmen Jusué ha dirigido este programa que forma parte de los cursos de verano de las universidades navarras, y que junto con otro curso titulado Novela histórica y Camino de Santiago: Navarra en el centrocomplementa las representaciones teatrales del festival, que este año se han visto reducidas debido a los recortes del Gobierno de Navarra en Cultura.

¿Cómo era esa vida en el Palacio de Olite, muy diferente de la de las grandes cortes francesas de la época?

Navarra fue un reino más pequeño, pero no tan diferente. Claro, la corte francesa fue la más ampulosa de ese momento de la Edad Media, pero para un pequeño reino como fue Navarra, lo que se hizo en Olite, el palacio y el modo de vida allí, fue realmente espectacular. Porque el rey, con este palacio, lo que quería demostrar era su majestad, enseñarla a todo el mundo, a todo su pueblo. Y él vivía acorde con esa majestad. Además hay que tener en cuenta que estaba casado con una princesa castellana, y la corona castellana era de una fuerza increíble, poseedora de palacios magníficos e increíbles en Segovia, en Peñafiel… Y ella que era el motor del palacio de Olite, pues quería una vida acorde a la que había estado viviendo en su infancia.

¿Alguna anécdota que haya sorprendido especialmente a los participantes en el curso?

Siempre hay cosas curiosas, recuerdo que la ponente Elosía Ramírez Vaquero mencionó que se conservaba una carta en el seno de la corona de Aragón en la que el rey de Aragón le regalaba a Carlos III una leona para que el león que tenía no estuviera solo. Los reyes coleccionaban diversas cosas, Carlos III coleccionaba relojes, otros objetos artísticos, pero también animales. Y el león es el animal más regio, ¿no?… Tiene su gracia que el rey de Aragón le regalara la leona.

¿Cuánta gente vivía en el Palacio de Olite en aquella época?

La realeza era muy corta, serían 15 ó 20 personas las que ocupaban toda la Planta Noble. Pero hay que tener en cuenta que toda la zona inferior del palacio estaba ocupada por lo que se denominaba “el hostal del rey”: las personas que estaban al cuidado del palacio, como eran las caballerizas, los cocineros, bodegueros, botilleros, los que hacían el pan y los dulces, los que vendimiaban, aunque tenían buena parte de las tierras contratadas… Podían llegar a ser cientos.

¿Con qué se entretenían los reyes y príncipes, en qué pasaban el tiempo?

Pues mira, además de en actividades como la caza, había muchos juegos de mesa, tipo ajedrez, damas, o lo que es ahora el backgammon, de ese estilo. Y en los palacios había música, danza… no todos los días, sobre todo cuando venía algún personaje importante. Había juglares, las damas cosían y tejían bastante…

Otra de las ponencias del curso se ha centrado en la mesa y la gastronomía en la corte navarra. ¿Qué productos se consumían?

De todo tipo, en ese momento el propio palacio tenía la huerta real y se llevaban todo tipo de verduras, legumbres y frutas. Quizá no como las que nosotros estamos acostumbrados a ver… las cocinaban con manteca de cerdo, tenían muchas pequeñas plantaciones de hierbas aromáticas, y luego las carnes y los pescados. Comían pescado fresco proveniente de San Sebastián y San Juan de Luz, como congrio, merluza y delfín, y a veces pescados de río. Y todo tipo de caza: cerdos, que se criaban muchísimos, aves… la ternera todavía no se consumía, pero sí otros animales más pequeños. Y en la bebida, desde luego se conocía el vino, el verjus, que es un producto de vidificación con las uvas recogidas en agosto y que sirve como un condimento ácido… Y en este tema de la gastronomía hay que mencionar la gran relevancia que tenía el cocinero dentro de los servicios reales.

A los plateros también se les ha dedicado un apartado importante…

Sí, el rey en su entorno tenía una serie de escultores, de arquitectos, de plateros, de escritores, que trabajaban en obras para él. En el caso de los plateros, Carlos III los contrataba para hacer determinados objetos, bien de su vajilla o de su propio ajuar, o bien para hacer relicarios, cálices, que donaban en esos momentos a las iglesias. Es un aspecto bastante desconocido dentro de la corte, y se sabe que se adquirieron algunas joyas importantísimas…

El curso se ha cerrado con una ponencia sobre la imagen literaria y visual del palacio de Olite a través de los viajeros, ¿qué se conoce al respecto?

Se sabe que el primer viajero que pasó por Olite a mitad del siglo XV fue un viajero procedente de la corte de Augsburgo que se quedó extrañado al ver el palacio que había en Navarra. Y a partir de ese momento, fueron numerosos los viajeros que pasaron por el palacio, sobre todo en los siglos XVIII, XIX y XX. Unos lo consideraron como una verdadera ruina, otros como un gran alcázar o como un palacio regio… Y la imagen visual se refiere a que desde mediados del siglo XIX, los viajeros solían hacer acuarelas, a veces bellísimas, de sus travesías, dibujos de los lugares por donde pasaban, y el palacio de Olite está en muchos de ellos.

¿Conocemos lo suficiente nuestro pasado?

Bueno, los historiadores nunca acabamos de investigar, siempre encontramos un hilo del cual tirar y buscar más cosas… Pero realmente conocemos nuestro pasado muy bien, aunque haya algunas lagunas. Y sobre todo de la época medieval tenemos en Navarra grandes investigadores.

Y al margen de los historiadores, ¿la gente de a pie, en este caso la gente de Olite, conoce ese pasado en torno al palacio? Todos vemos el monumento y lo fotografiamos, pero quizá ignoramos lo que supuso…

Sí, en muchos casos es así. A mí me ha sorprendido de algunos chicos jóvenes de Olite que han participado en el curso, y decían: ¡qué bonito! Les ha gustado, porque han descubierto muchas cosas que no sabían… Yo creo que conocer, al menos la base fundamental sí que se conoce, la gente tiene idea de quiénes moraban en el palacio, les suenan los nombres… supongo que en Olite, en el colegio, siempre se habrá insistido muchísimo en esa historia.

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