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Un año más ha arrancado, con fuerza, el Festival de Teatro Clásico de Olite, que toma como marco principal el Castillo. Impresionante marco para unas actividades de altura.

Aquí va la crónica de la inauguración del Festival, según leemos en Pandora Magazine

Inauguración del XIII Festival de Teatro Clásico de Olite

Desde el pasado domingo y durante dos semanas completas, se desarrolla en Olite (Navarra) el Festival de Teatro Clásico, un evento que, inspirado en otras citas ineludibles en el verano teatral español como el Festival de Mérida o el de Almagro, busca acercar una selección de textos universales al gran público en un enclave singular como es el Castillo-Palacio Real de Olite.

Por la tarde, en el escenario conocido como La Cava, en la trasera del castillo de Olite, tuvo lugar la primera de las actuaciones programadas en la decimotercera edición, que fue sacudida por unas ráfagas de cierzo que no quisieron perderse el evento.

Los valencianos Spanish Brass Luur Metalls fueron los encargados de inaugurar el festival. Este quinteto de viento de metales, con una trayectoria profesional de más de veinte años actuando por todo el mundo, recaló en el escenario para desplegar, durante algo más de hora y media, una docena de piezas entre las que destacaron la siempre genial Tocata y Fuga en Re menor de J.S. Bach, Un po´di Fellini de Nino Rota (afamado compositor de bandas sonoras de cine), la pulcra interpretación de Andaluza de Enrique Granados, o Handful of Keys, de Fats Waller, con la que cerraron el programa oficial. Su puesta en escena es sencilla, pues no necesitan más que un vestuario unifmormado (traje negro de corte italiano) un especial desparpajo para introducir cada pieza con mucho sentido del humor y una pizca de ironía para manifestar que la música, para ellos, es el remedio para combatir los malos tiempos que vivimos.

 

 

 

 

 

 

Al acabar el espectáculo de La Cava, dio comienzo en la plaza Carlos III el segundo de los actos programados para ese día: Camino del Paraíso (Guirigai Teatro), una representación dinámica y callejera protagonizada por tres individuos: un fraile mendicante, un vivaracho vendehúmos y una alegre cortesana. Todos ellos, cada uno a su manera, ofreciendo su visión del mundo y proponiendo el método definitivo para alcanzar la gloria que todos persiguen. Se trata de un texto vivísimo y locuaz, con clara influencia de los grandes autores españoles del XVI, en el que los tres personajes, a la manera clásica, desparraman ideas y alumbran jocosas chanzas para desprestigiar el vecino y prestigiarse así mismos.

 

 

Redacción y fotografía: Santiago Navascués Ladrón

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