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Navarra tiene una gran cantidad de atractivos para el turista, pero sin duda, los amantes del arte y de la historia pueden disfrutar visitando los interesantes castillos de Navarra, entre los que destacan algunos como el castillo de Javier o el de Olite, además de otros menos conocidos pero de gran riqueza histórica.

Castillo de Javier

Los castillos de Navarra, un mundo por descubrir

Los castillos de Navarra que se conservan actualmente son solo una parte de todos los que se levantaron en su época y que se perdieron en gran medida, por la orden que en 1516 dio el cardenal Cisneros de derribar las fortalezas navarras.

Sin embargo, hasta nuestros días han llegado castillos de gran valor:

  • Castillo de Javier: nació entre los siglos X y XI como atalaya y poco a poco, se le fueron añadiendo ampliaciones y dependencias. El el siglo XVI se derribó una parte, se restauró en el siglo pasado, devolviendo el castillo a su estado casi original. No hay que perderse las capillas de San Miguel y del Santo Cristo, contemplando todas las dependencias, convertidas en museo medieval. Se puede llegar hasta el castillo en autobús de línea desde Pamplona a Sangüesa y desde allí, tomar un autobús para llegar hasta el castillo.
  • Castillo de Olite: este castillo palacio se construyó por orden de Carlos III, y fue uno de los más espléndidos de su época, una muestra del poder de Carlos III. El castillo tuvo que ser reconstruido, pero no se respetó demasiado el original. Se puede visitar la totalidad del castillo, y merece la pena disfrutar de las vistas de Olite desde el castillo.
  • Castillo de Marcilla: este castillo destaca por ser uno de los más espectaculares de Navarra, con un gran tamaño. En el corazón de la localidad de Marcilla, fue construido en el siglo XV y los fosos que lo rodean y que fueron reconstruidos, destacan todavía más su espectacularidad.

Navarra, historia y castillos

Sin duda, la mejor manera de descubrir los castillos de Navarra es coger el coche y recorrer los más importantes, aunque hay muchos que merecen una visita, como la iglesia castillo de Santa María de Ujué o el Cerco de Artajona. Eso sí, lo que no puede faltar es una parada a mitad del camino para disfrutar de la extraordinaria gastronomía navarra.

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